Mantenga su pasión en el equipo de mejora

Por Abel Salas.

Para mantener la pasión en su equipo de mejora es importante recordar  que se requiere de una actitud diferente que necesita combustible que la impulse hacia  un nivel superior, ese que se apodera de los sueños, se convierte en algo viable, realista y medible en el tiempo.  Esa actitud es una imagen clara de su estado emocional, capaz de inspirar a los miembros de su equipo  a concretar sus  metas y objetivos para beneficiar el desarrollo de nuestro Conglomerado Financiero.

Esta actitud es como el motor que mueve energía pura, ayuda a clarificar y  a definir en qué se quiere convertir usted o el equipo, determinando, su papel en la institución y la posición que se desea en su ámbito; buscará siempre mantener altas expectativas y hacer que fluyan hasta quienes lo rodean, para que cada uno busque o construya la mejor elección para alcanzar  ese puesto de alto rendimiento. Se tiene siempre la esperanza de avivar la acción que  desemboca en que las cosas siempre se hagan mejor.

Una actitud más positiva y constructiva desde su equipo de mejora, desarrollada a partir de un plan de desarrollo innovador, cuyo  propósito acerca de por qué y para qué trabajar, sea firme, tanto en lo personal como en lo colectivo, de manera que otros  puedan unirse y contribuir con su logro.  Jim Rohn expresó una vez: “Quien quiere hacer algo, encuentra una manera; quien no quiere, encontrará muchas excusas para no hacerlo”.  Cuando el usted tiene visión, se responsabiliza y genera la acción necesaria para alcanzarla: activa su motor, aviva la pasión.

Recientemente, en el Super Bowl, le hicieron una entrevista a uno de los jugadores del equipo de los Patriotas, en esta, le preguntaron la razón de haber ganado el súper tazón No 49 en el 2015, él respondió: “Lo soñé, lo vi, tracé un camino, luché paso a paso y lo logré. Nada se alcanza si no pones tu esfuerzo y el corazón en lo que te propusiste”.  Este jugador identificó y compartió un norte, tenía un motor, una brújula, que lo mantenía con “energía” enfocada hacia la consecución de la tarea común, sin que se produjeran desgastes innecesarios. Siempre mantuvo su atención y concentración en su visión: la vivió y la compartió. Esa es una actuación propia de un líder en un equipo de mejora cuando se trata de lograr la conexión necesaria para generar alto rendimiento.

Un buen líder vive  con pasión su visión, la trasmite.

Sí! Requerimos de un motor capaz de generar en usted la reflexión acerca de la necesidad de ser y actuar diferente; uno que propicie un proceso de transformación a partir de ideas originales, del análisis compartido, a fin de convertir su pensamiento en acción focalizada,  que  permita, por un lado, trazar un norte, un proyecto futuro, un sueño, una aspiración y, por otro, buscar un punto de llegada, un puerto seguro donde atracar con su equipo de mejora.

Carpe Diem!.

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