Un líder no necesita escritorio
Un líder realmente no necesita de escritorio para estar presente con las personas de la organización. No lo necesita cuando es necesario ejercer su autoridad o don de mando. No lo necesita cuando tiene que inspirar una visión compartida, ganadora y trascendente mediante la disciplina, responsabilidad y compromiso que orienta al equipo hacia una visión convirtiéndola en realidad.
No necesita escritorio cuando facilita que las personas se adapten a los cambios de manera eficiente y eficaz, o cuando es necesario predicar con el ejemplo, movilizar los valores y los compromisos de las personas permitiéndoles alcanzar objetivos que de otra manera son considerados inalcanzables.
No necesita escritorio cuando ayuda a otro a aprender y transmitir el saber. No lo necesita cuando se da, acepta, regala y transciende. El escritorio no es necesario cuando realiza sus tareas, entre ellas, aconsejar, establecer dirección y dar realimentación. Cuando se focaliza en conductas que pueden ser mejoradas. Indicar tareas que desarrollan las habilidades, ayudan a lograr el éxito y a evitar el fracaso en las personas.
Un líder tampoco necesita escritorio cuando fortalece su propia productividad, cuando mejora su desempeño social y reduce su nivel de estrés adquirido en sus propias rutinas cotidianas. Cuando es estricto con el resultado y flexible con la forma en que su colaborador decida llegar a él.
No necesita escritorio cuando escucha, recibe realimentación y desarrolla la comprensión en los demás y desarrolla a sus equipos de trabajo.
Un líder que no necesita escritorio es aquella persona que trasciende su tonada y se extiende, más allá de sí mismo, del horizonte; más allá de su corazón, despertando en sus seguidores la pasión por desarrollar su máximo potencial, la inspiración de ser mejores cada día, de crecer y servir creciendo.
Carpe diem!
Dr. Abel Salas Mora Desarrollador del Talento HumanoEscribanos a: abel.salas@grupoidl.com
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